Tras pasar unos días en el centro de Portugal he vuelto a casa. He vuelto a bajar a desayunar y que no haya huevos revueltos, croissants y tarta de chocolate esperándome en la cocina. Volver al cuarto y que la cama no esté hecha como por arte de magia. Mirar por la ventana y descubrir que con este tiempo tan característico del norte sólo un loco iría a la playa. Vamos, que he vuelto a la vida real.
Pero la buena vida no puede durar eternamente, y de vuelta a casa quedan los recuerdos y revisar las fotografías. Aquí os dejo fotografías de mi segundo día en Portugal, en el que visitamos Coimbra, una ciudad preciosa y encantadora. Un consejo si vais a visitarla: llevar sandalias planas y ropa cómoda. ¡Porque toda la ciudad está llena de cuestas y escaleras!


